Entorno

BELLREGUARD, VACACIONES AL MÁS PURO ESTILO TRADICIONAL

Su posición estratégica hace que el Mediterráneo bañe el término de Bellreguard, considerado el tercer pueblo en importancia agrícola, comercial y económica de los treinta y un pueblos que integran la comarca de la Safor.

El cultivo de la caña de azúcar durante los siglo xvi y xvii, y la mora y la viña en los dos siglos sucesivos, conformaron la base de la economía. Hoy en día, la fuente principal es el cultivo de la naranja, a la par que van sobresaliendo la pequeña industria y el sector servicios gracias a los beneficios que reporta el turismo.

Es muy difícil fijar los orígenes de Bellreguard. No se ha encontrado ningún resto arqueológico en la zona, por lo que no se le presupone población prehistórica. Además, un incendio quemó los archivos del pueblo y resulta complicado precisar su fundación.

 

Ocio

El parque 3 de abril, en alusión a la fecha del primer ayuntamiento democrático, constituye una zona de ocio y recreo muy apropiada para tomar un descanso o dar un pequeño paseo. Es de reciente construcción y su valor recae en la abundante vegetación, con numerosas muestras de especies autóctonas.

 

Asimismo, la playa se convierte en el escenario idóneo para acoger los campeonatos de voley-playa al que se suman tanto turistas como los habitantes de la población.

También se puede practicar
deportes acuáticos como el windsurf y el flysurf, los principales atractivos para un amplio sector que visita en época estival el municipio.

 

Cultura
Hoy por hoy, el pequeño municipio de Bellreguard ha llegado a consolidarse como punto de referencia cultural para otros pueblos saforenses gracias a una programación estable y de calidad que se va renovando trimestralmente. Teatro, exposiciones, cine y música son algunas de las manifestaciones que acoge la Casa de Cultura. Cabe citar la adscripción de Bellreguard al célebre Circuit Teatral de la Generalitat Valenciana.

Por otro lado, son muchas las
asociaciones culturales y deportivas que con sus actividades llenan de vida el municipio, hermanado con la ciudad italiana de Bazzano: la Associació Cultural de Tabaleters i Dolçainers de Bellreguard, la asociación de cazadores La Bequeruda, la asociación de mujeres, de Moros y Cristianos, de colombofilia… Cabe añadir que el Centre Juvenil d’Informació organiza una serie de actividades como excursiones, viajes y talleres para los jóvenes de la localidad.

El joc de pilota, en el trinquete municipal, y la práctica de la colombicultura son deportes muy arraigados en Bellreguard que han perdurado a lo largo de generaciones, manteniendo despiertas las viejas tradiciones.

 

Una playa familiar
La playa de Bellreguard goza de unas características y un carácter tranquilo y familiar, principal motivo por el que muchos se decantan por pasar aquí sus vacaciones, huyendo de la masificación de algunas playas más concurridas. Se ubica a tres kilómetros del casco urbano.

Está acondicionada con todos los
servicios e infraestructuras y su paseo marítimo es la excusa perfecta para dar largos paseos junto al mar.

En los últimos años, la playa está viendo incrementar su nivel de
urbanización con zonas residenciales y chalés, a causa del mayor número de turistas que visitan esta población cada año.

 

Fiestas

Una fiesta de gran vistosidad y participación es la del Carnaval, en febrero. Un desfile de disfraces al atardecer y un baile-concurso por la noche centran los actos de una fiesta en la que la originalidad y la imaginación se plasman en los trajes que se lucen, confeccionados a mano.

La Semana Santa es un claro ejemplo de recuperación de las tradiciones. Con motivo de las fiestas en honor a la Virgen de Agosto, el 15 agosto, tiene lugar en Bellreguard una feria de productos artesanales muy frecuentada tanto por los pueblos vecinos como por turistas, que se acercan para adquirir algún producto. En esta feria se puede adquirir desde productos alimenticios hasta zapatos y toda clase de objetos decorativos.

Bellreguard celebra sus fiestas patronales la última semana de septiembre en honor al arcángel Miguel. El inicio de las fiestas es anunciado por la comparsa del Tío de la Porra, figura grotesca y satírica, presente en ciudades como Oliva y Gandia, cuya peculiar indumentaria llama la atención.

 

Tradición muy peculiar que se remonta a tiempos inmemorables y que los vecinos de Bellreguard se han encargado de recuperar es el Ball de la Forca. Antiguamente, un grupo de hombres ataviados con trajes de labrador hacían servir una horca para realizar un baile que acompañaban de una canción a ritmo de timbales y dulzainas. Actualmente, este baile es representado en las procesiones y los movimientos gestuales que se realizan con la horca simulan la trilla del arroz, el acto de separar el grano de la paja.

Los desfiles de Moros y Cristianos son otro de los atractivos en las fiestas patronales. En ellos, las distintas comparsas exhiben cada año los más variados y lujosos trajes, acompañados por el boato moro y cristiano, danzas que cautivan a los allí presentes.

 

Gastronomía
La visita a Bellreguard no puede concluir sin haber probado sus deliciosos figatells. Se pueden consumir a modo de aperitivo o en un sabroso bocadillo, en cualquier restaurante de la población. Están hechos de pasta de hígado, tocino y especias.

El arroz al horno, con costra, los pebres farcits o pimientos rellenos de arroz, los pulpos rellenos de arroz y, como no, la paella, integran la lista de platos típicos. Además, podrá elegir entre cocas de pimiento, tomate y atún, o de cebolla con guisantes, huevo duro y longaniza.

Pero si optamos por el dulce, la larga tradición azucarera de la comarca nos deja postres como la confitura de boniato o calabaza, rollos de huevo, coca Cristina, de almendra, o la corona de Gloria.

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