Entorno

GANDÍA, PLAYA Y DIVERSIÓN A TODAS HORAS DEL DÍA

En Gandia encontrará un paisaje rico en contrastes, siempre acompañado por un clima benigno que le permitirá disfrutar durante todo el año. Sin duda, podrá descubrir el encanto de sus extensas y hermosas playas, al norte de la ciudad; las agrestes montañas y sierras, destacando el Montdúver con 841 metros de altitud, el Barranc de l’Infern y el Circ de la Safor; o la feracidad de su huerta que se extiende a orillas del río Serpis.

El principal atractivo de Gandia en época estival son sus excelentes playas junto con el clima cálido y mediterráneo y, como no, su rica gastronomía con la fideuà como plato más representativo.

Pero
Gandia es mucho más que sol y playa. Pasear por su casco urbano, impregnado de un pasado lleno de historia, nos invita a descubrir además sus monumentos y edificios emblemáticos, a contagiarnos del carácter de sus gentes, de sus fiestas, y a acercarnos a parajes naturales de gran belleza y encanto.

Gandia –denominada tradicionalmente la Ciudad Ducal– se siente orgullosa de poder ofrecer un patrimonio histórico suculento y hermoso. En el camino para conservar su historia viva y de consolidar una oferta turística diversificada y de calidad, destaca la recuperación del centro histórico como un importante espacio cultural para dar a conocer la riqueza de la ciudad. 

 

Qué visitar

Iniciamos la visita a la Gandia histórica por el centro neurálgico, la plaza de la Constitució, en cuyos alrededores encontraremos los principales monumentos.

 

Un tranquilo paseo por la zona peatonal nos llevará en primer lugar a la casa consistorial, levantada a finales del siglo xviii, de cuya época solo se conserva la fachada, de estilo neoclásico coronada por cuatro bustos representativos de las virtudes que deben poseer los gobernantes: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

 

En esta plaza se encuentra la colegiata de Santa Maria, erigida sobre una antigua mezquita en el siglo xiv, que en 1931 fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional.

 

Sin duda, el monumento más emblemático de la ciudad es el palacio ducal, ubicado muy cerca del ayuntamiento. El austero exterior del palacio, de altos muros y ventanas góticas, no tiene nada que ver con su fastuoso interior, del que sobresalen cuatro grandes salones: el Saló de Corones, por los elementos decorativos del techo, con un zócalo de azulejos del siglo xvi; la Sala dels Carròs i dels Centelles, del siglo xvi; y la Galeria Daurada, con el deslumbrante pavimento de cerámica de Manises. Por último, destaca la Santa Capella, oratorio de san Francisco de Borja en el siglo xv.

Tras la visita a este emblema de la ciudad de Gandia, nuestro recorrido nos lleva hasta el hospital de Sant Marc, cuya creación se atribuye al duque real Alfons el Vell. Recientemente, ha sido restaurado para albergar el Museo Arqueológico de Gandia (MAGa), que recoge muestras del patrimonio arqueológico de la Safor, fruto de las excavaciones en la cueva del Parpalló o en territorio urbano.


Adosado a una parte de la antigua muralla que da al río Serpis encontramos el convento de Santa Clara, del siglo xv, en cuyo patio interior se alza la torre baluarte.

Otro de los edificios más importantes de Gandia es el que albergó la antigua universidad. Fue fundada por san Francisco de Borja en 1549 y donada a la Compañía de Jesús. Actualmente es sede de la UNED, de la Escuela Permanente de Adultos y colegio de los escolapios.
 
A escasos metros se sitúa el torreón del Pino, edificación que formaba parte de las antiguas murallas que rodeaban Gandia y cuya función era defensiva. Su nombre se debe a un pino piñonero que se plantó en la parte superior a inicios del siglo xx.

Paseando calle arriba, por la calle Major, nos adentramos en la zona comercial y llegamos hasta el paseo de les Germanies donde se puede visitar la Casa de Cultura Marqués de González de Quirós.

Se trata de una gran casa señorial del siglo xix dotada de sala de exposiciones, salón de actos y aulas
para celebrar los cursos de la prestigiosa Universitat d’Estiu. En las afueras de la población encontramos envuelta por un bello paraje natural la ermita de Santa Anna, en el barrio del mismo nombre, sobre un montículo. Y más allá l’Alqueria del Duc, construcción rural fortificada del siglo xv que fue residencia de verano de los duques de Gandia. Destaca en ella un reloj de sol fechado en 1780. Hoy en día, sus instalaciones albergan el Centro de Desarrollo Turístico.

 

Deporte y Ocio
El mar es uno de los alicientes más interesantes para el visitante. Desde el Grau de Gandia, una extensa playa de arena recorre más de cinco kilómetros de litoral. El paseo marítimo, con su animado ambiente, separa la playa de numerosas infraestructuras turísticas como hoteles, apartamentos o cámpings.

 

En esta zona se halla la playa más extensa y frecuentada, la playa del Nord, cuya calidad de aguas le ha valido el distintivo de la bandera azul durante catorce años consecutivos.
Pero para los que prefieren más tranquilidad, la playa de Venecia, al sur del Club Náutico y el puerto, es la más indicada. Y para los naturistas, existe una playa nudista ubicada en una zona acotada de la playa de l’Ahuïr.

Por otra parte, la playa de Rafalcaïd ofrece un encanto especial con un paisaje formado por dunas con vegetación mediterránea.

Si optamos por desplazarnos hasta el puerto –construido en 1893, en su tiempo uno de los más importantes puertos fruteros de Europa– observaremos una ajetreada actividad pesquera. Cuenta con una dársena deportiva que alberga las instalaciones del Real Club Náutico, uno de los más importantes después del de Valencia con capacidad para 400 embarcaciones. Deportes como el windsurf, el remo, la pesca, la vela y el submarinismo se pueden practicar aquí.

 

La oferta deportiva se complementa con otros deportes y prácticas que tienen la naturaleza de fondo: el senderismo, la espeleología, la escalada y el cicloturismo. Los diversos parajes de Gandia y la Safor se prestan a ello.

En cuanto a la práctica del deporte en general, Gandia cuenta con una pista olímpica de atletismo, un pabellón cubierto, piscinas climatizadas, campos de fútbol, de baloncesto, de hockey... El “joc de pilota” es un deporte genuino de la zona. En el trinquete de Gandia destaca la modalidad del “raspall”. Le recomendamos asistir a una partida para conocer este deporte cautivador y emocionante.

 

Disfrutar de la noche en Gandia es muy sencillo. Existe una interesante oferta lúdica a su alcance, especialmente en verano: discotecas, pubs, terrazas junto al mar y con música en vivo, fuegos artificiales y actuaciones folklóricas... La magia de la noche se mantiene viva hasta la salida del sol.

 

Naturaleza
El turista se puede acoger a cualquiera de las rutas programadas que le guiarán en todos sus pasos.

Tendrá la oportunidad de acercarse hasta la cueva del Parpalló, en el Mondúver, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Paleolítico Superior; o al circo de laSafor, una depresión natural que, contrariamente a lo que sucede en estos accidentes geográficos, no tiene origen glaciar ni volcánico; su origen se define como un capricho de la naturaleza.

Cerca de l’Alquería del Duc observaremos el ullal de l’Estany, nacimiento de agua dulce subterránea que forma una pequeña laguna. Su importancia reside en la riqueza de su fauna, con especies como la gamba de agua dulce.

 

Desde este punto se puede contemplar una bella panorámica del castillo de Bairén en el que se han encontrado restos de poblamiento desde la Edad del Bronce. Alcanzó su máximo esplendor en la época islámica y fue abandonado a finales del siglo xiv.

Fiestas

Los porrats son muy típicos de la comarca de la Safor. Gandia celebra junto a Benirredrà el porrat, con motivo de la festividad de San Antonio Abad. También se quema una hoguera en la ermita que lleva el nombre del santo.

Las Fallas y la Semana Santa, declaradas de Interés Turístico, se viven de manera especial en Gandia.

En Fallas tiene lugar un peculiar acto muy emotivo: el alcalde y la fallera mayor de la ciudad apadrinan el bautizo de un niño nacido días antes de San José.

 

Esa noche, la Nit de la Cremà, 22 monumentos falleros arderán. Por su parte, la Semana Santa congrega a un gran número de fieles que participan activamente en todos los actos. Cabe destacar el domingo de Ramos.

Con la procesión de las Palmas se representa un Via Crucis viviente en el barrio de Santa Anna.

Además, se ha recuperado la Visitatio Sepulchri, drama litúrgico con música del siglo

xvi atribuida a san Francisco de Borja.

A finales de septiembre y principios de octubre se celebran las fiestas patronales en honor al santo gandiense.

Tiene lugar una gran feria de atracciones y multitud de actos festivos que atraen a visitantes de toda la comarca para asistir a los conciertos de música, teatro y verbenas.

 

El Tío de la Porra, personaje grotesco que también aparece en las fiestas mayores de otras poblaciones, marca el inicio de las fiestas.


Gastronomía
La fideuà es el plato típico de Gandia por excelencia, en el que el arroz es sustituido por el fideo. La leyenda popular cuenta que un pescador, al llegar el momento de echar el arroz en el caldo de pescado, se dio cuenta que no tenía suficiente por lo que en su lugar echó fideos.

La fideuà es conocida mundialmente y todos los años desde 1975 viene celebrándose el Concurso de Fideuà.

Otros platos típicos tanto de Gandia como de la comarca son los pebres farcits –es decir, pimientos rellenos de arroz– y las coques a la calfó, con múltiples combinaciones para acompañar.

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