Entorno

BENIDOLEIG, CIUDAD DE SERVICIOS

Es un pequeño pueblo agrícola de 783 habitantes al pie de la Sierra de Seguili. Localidad tranquila con calles empinadas y tortuosas alrededor de la cual se ven viñas, almendros y olivos que son la principal actividad económica del pueblo.

 

Historia

Benidoleig, cuya etimología en árabe significa tribu de los Doleig, fue en principio una alquería árabe de las muchas que se instalaron en el valle del río Girona bajo la protección de la ciudad de Dénia, el más importante puerto de la zona y capital de la Taifa.

Tras la conquista del Reino de Valencia por Jaime I "El Conquistador", la población fue donada a Sancho Pina hasta que acabó siendo adscrita al marquesado do Dénia.

 

Fiel a sus orígenes, es un pueblo eminentemente agrícola. Históricamente apoyado en el cultivo de secano y en la producción de uva pasa (para elaborar un licor dulce llamado mistela), destaca por la producción de cítricos, con gran variedad en naranjas, que ocupan el 90 por ciento del total de la superficie cultivada.

 

Ocio y Turismo

Además de su tradicional ocupación agrícola, Benidoleig cuenta en su término municipal con tres importantes urbanizaciones cuyos residentes, venidos de toda Europa, disfrutan los completos servicios de los que este pequeño municipio alicantino dispone.

 

Tiendas, inmobiliarias, peluquerías, restaurantes o instalaciones deportivas para la práctica del tenis o de la natación, ofrecen todas las comodidades para una apacible vida en este acogedor pueblo del interior, con fácil acceso a las más importantes playas de la comarca y próximo al campo de golf de la vecina población de Pedreguer.

 

Qué visitar

A un kilómetro y medio de Benidoleig, en la carretera que se dirige a Pedreguer, en la margen derecha del río Girona y enclaveda en plena sierra Seguili, se encentra la famosa Cueva de la Calaveras. Una cavidad de 400 metros de largo que en algunos casos alcanza los 50 metros de altura. Un espectáculo natural que se formó en el Cretácico Inferior (hace 60 millones de años) del que hoy disfrutan los numerosos visitantes venidos de todo el mundo.

Su nombre se debe al descubrimiento en 1768 de unas calaveras que la leyenda popular asegura pertenecen al rey árabe Ali-Moho y a sus cien esposas, que murieron escondiéndose junto a sus tesoros, de los conquistadores cristianos, aunque realmente se trate de los restos óseos de antiguos moriscos que exploraban la cueva en busca de la fuente que hacía manar un caudaloso arroyo.

 

Al margen de estas calaveras se han descubierto enterramientos humanos pertenecientes al Paleolítico Medio y al Eneolítico. Así mismo se han encontrado restos óseos de animales como osos, hienas, caballos, toros, hipopótamos, o rinocerontes que se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Alcoy.

 

Fue el ilustre botánico Cavanilles , el primero en descubrir, hace doscientos años, las maravillas geológicas que se alternan a lo largo del recorrido de la cueva. Las diversas policromías calcáreas adornan las impresionantes formaciones de estalagmitas y estalactitas, siendo la más famosa la llamada "Campana".

La vista a esta incomparable cueva finaliza en un hermoso lago interior llamado "Toll Blau", que en tiempos árabes se intentó utilizar como fuente para sus riegos.

Actualmente el paraje cuenta con un completo servicio de aparcamiento, restaurantes y pasarelas, que junto a un cuidado y respetuoso sistema de iluminación interior, hacen más cómoda y agradable la entretenida visita a esta inigualable cueva de las Calaveras.

 

Gastronomía

Como buen pueblo mediterráneo, en Benidoleig, hablar de gastronomía es hablar de cultura. La mesa en los restaurantes es un bonito espectáculo donde los platos tradicionales conviven con recetas de cocina internacional. El paladar más exigente y el apetito más voraz verán recompensados sus anhelos con unos platos sabiamente acompañados con los afamados vinos alicantinos.

 

Merece la pena destacar los aperitivos típicos de Benidoleig tales como las albóndigas, el "bull amb ceba", "els capellans torrats" (bacalao asado), "faves bollides" (habas hervidas), pulpo en salsa, "la sangeta amb ceba" (sangre con cebolla) o la bamba con acelgas. Platos de la mar y de la huerta que podemos disfrutar junto a embutidos como las longanizas, las butifarras o el "blanquet", sin olvidar la sobrasada, reminiscencia de los antiguos colonos mallorquines.

 

Como ingrediente indispensable en los platos más típicos se encuentra el arroz, ya sea cocinado con conejo y tomate, con habichuelas o cardos, "al forn" (al hormo con embutido), o en la mundialmente conocida paella.

 

A estos platos cabría añadir otros menos conocidos pero igualmente tradicionales y sabrosos como son el "all i pebre" con anguilas o el clásico puchero

 

Fiestas

Benidoleig celebra sus fiestas mayores a partir del primer jueves de agosto, en honor a Santa Bárbara, la Inmaculada Concepción y la Santísima Sangre. Los actos religiosos transcurren durante tres días seguidos, celebrándose cada día un santo distinto.

 

Por la noche, las populares verbenas y las tradicionales "cordaes" atraen a gente de toda la comarca que se divierten mezclándose con los vecinos del pueblo, veraneantes y residentes extranjeros. Es en estas celebraciones lúdicas donde el carácter eminentemente abierto y festivo de los benidolenses se transmite también a la gente de otros lugares.

 

A lo largo de los cinco días siguientes a las fiestas patronales, tienen lugar los tradicionales "bous al carrer", una costumbre popular extendida por todas las poblaciones de la Marina Alta.

El día de San Vicente Ferrer, el lunes siguiente al lunes de Pascua, es tradicional ir a pasar el día al paraje cercano a la Cueva de las Calaveras, donde mayores y pequeños disfrutan comiendo la "mona", un dulce típico que goza de gran prestigio en la repostería levantina.

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